jueves, 11 de abril de 2013

Versos desde Mérida o desde el fin del mundo

En las calles abrazadas por el rayo del sol,
En la fonda de panuchos de la blanca ciudad Yucateca,
Ahí debieron nacer estas líneas.

En la capital del mundo,
En el MOMA, mientras contemplamos la noche estrellada de Van Gogh,
Ahí tuvo que crearse este poema.

En el malecón de la Habana,
Fumando puro, degustando ron,
entonando trova, pudimos haber descrito tu sonrisa en un soneto.

Ahora que, si de travesías se trata, vayamos a la ciudad de la milonga, bebamos mucho vino, y así, con una gerbera en la mano, te pido que bailemos el vals que lleva tu nombre, o mejor aún, el tango que también se llama como Tú.

Tan Tan.


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