sábado, 9 de julio de 2016

Abrasar

Siluetas blancas, grisáceas,
La pausa en el aliento,
Danza de fruición y dolor.

Atavíos basados en transgresión,
Artilugios que preparan el teatro del sudor.

Al fondo, al último fondo del pozo,
Ensanchando los límites de la sensación, carne y alma frescas para echar al carbón.

Plenitud de todo, por todo; ahí se desnudan los pensamientos, los apegos, los miedos y el ser que es feliz.

Cuando la llama es mayor,
El momento es más efímero;
Cuando la orquesta alcanza la nota más alta, se escapa y huye el sonido.

Así se quema la existencia, en la proyección, en la imagen, en el color.

Las palabras llegan tarde, cuando ese pedazo de vida ya fue consumido por el fuego.

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